Sobre la discriminación

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Una orden judicial impide circular al famoso autobús de la agrupación HazteOir hasta que retire su mensaje. El auto considera que es un “acto de menosprecio a las personas de orientación sexual distinta” y lo inmoviliza “con la finalidad de evitar la perpetuación de la comisión del delito“.

“Debemos aprender a vivir juntos como hermanos o perecer juntos como necios.”-Martin Luther King Jr.

Esta reciente noticia es una caricatura de otros ejemplos de discriminación que ocurren cada día. Pero ¿Cómo se explica este fenómeno desde la psicología?

 Un experimento realizado en 1968 por Jane Elliot, profesora de primaria de EEUU,  nos permite comprender mejor estos fenómenos. Martin Luther King acababa de ser asesinado por un segregacionista blanco y los disturbios raciales eran el pan de cada día. La segregación estaba presente en todos los ámbitos, siendo la escuela uno más. Los niños negros o indios no podía acudir a clase con los alumnos de Jane, tenían sus propios colegios.

Esta profesora decidió preguntar a sus alumnos qué opinaban sobre la segregación. Los niños comentaban argumentos que parecían copiados de lo que habían oído, “Se lo merecen”, “Me parece bien que no vengan a clase con nosotros porque son diferentes“.

Una vez escuchadas sus opiniones la profesora les dijo “Niños os voy a contar una gran verdad que como ya tenéis 7 años, debéis saberla. Vosotros también sois diferentes. Vamos a dividir la clase en dos partes. Los niños de ojos azules como yo, son más inteligentes así que van a tener más horas de recreo, ejercicios más sencillos porque se lo merecen todo“. Esta intervención de la profesora tuvo efectos ese mismo día. Los niños empezaron a pelearse por ello en el recreo y los niños de ojos marrones bajaron en sus calificaciones (creían ser inferiores).

Al día siguiente Jane les dijo “Niños, os tengo que contar la gran verdad. Ayer os mentí. Los niños de ojos azules son más tontos. Ayer tuve que decirlo para que cogieran un poco de confianza“. Y les contó la historia al revés, ahora los niños de ojos marrones eran mejores que los de ojos azules. Este día también continuaron las peleas en el recreo por las diferencias en el color de ojos. Además, los niños de ojos azules cometían fallos en ejercicios que el día anterior habían resuelto bien.

El tercer día Jane les cuenta a los niños que todo había sido un experimento. Tras la confesión los niños se disculpan, se reconcilian y algunos incluso se abrazaron.

Años después, sus alumnos, ahora adultos declaraban que esta experiencia les cambió y estaban agradecidos a Jane.

Por supuesto que, estos fenómenos de discriminación tienen otras variables que influyen para que se den. El contexto sociocultural, les necesidades del grupo en ese momento, características del individuo (autoestima), …

Desde luego, la presión social es una de las variables que también influye. Modificamos nuestro comportamiento y nuestras opiniones ante la presión (sea real o imaginaria) de grupos de personas. Asch, psicólogo estadounidense, realizó en los años 50 un experimento con adultos sobre ello.

Se mostraba a todos los participantes esta imagen:

Asch_experiment.svg.png

Los participantes debía determinar cuál de las tres líneas tenía la misma longitud que la línea X. Aunque claramente la respuesta correcta en la B, los participantes, en una clara mayoría, respondía que era la A. ¿Cómo puede ser esto? Los participantes del estudio respondían en voz alta y el sujeto experimental nunca respondía entre los primeros. Esto era para que los participantes cómplices del experimentador diesen la respuesta incorrecta que habían acordado sin que el sujeto experimental lo supiese.

Cuando el grupo es unánime en su opinión o hay una llamativa mayoría, la presión es mayor. Con que haya uno sólo del grupo que exprese una opinión diferente, se reduce drásticamente esta presión y el grupo pierda poder. Además cuando nos comprometemos públicamente con una opinión, también aumentan las posibilidades de que no cambie.

La autoridad es otro factor que influye en estos fenómenos. La apariencia de autoridad puede legitimar una opinión y por lo tanto generar una gran conformidad.

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